Sedentarism, active lifestyle and sport: Impact on health and obesity prevention

Nutr Hosp. 2013 Sep;28 Suppl 5:89-98. doi: 10.3305/nh.2013.28.sup5.6923.

Abstract

The benefits of regular physical activity have been known since ancient Greek. But in the last Century the scientific knowledge around this topic has progressed enormously, starting with the early studies of JN Morris and RS Paffenberger, who demonstrated that physical activity at work reduced incidence of cardiovascular disease and mortality. In the Harvard alumni study, the lowest risk was associated with a weekly output of 1000 to 2000 kcal performing vigorous activities. Further studies in all age groups have supported these findings and have added that even moderate levels of physical activity provide considerable benefits to health, including lower prevalence of overweight and obesity at all ages. Metabolic fat oxidation rate is highest at exercise intensities between 45 and 65% of VO2max. This means that people must be active regularly and force physiological mechanisms at certain intensities. All this body of evidence has contributed to current WHO physical activity recommendations of 150 min/week of moderate to vigorous physical activity (MVPA) in adults and elderly, and 60 min/day of MVPA in children and adolescents, with additional strength training, apart from adopting an active lifestyle. In the last 50 years, occupational physical activity has been reduced for about 120 kcal/day, and sedentarism has emerged as an additional risk factor to physical inactivity. Even if less than 60 min of TV time in adults have been related to lower average BMI, there is still a need for research to determine the appropriate dose of exercise in combination with sedentary behaviours and other activities in the context of our modern lifestyle in order to prevent obesity at all ages. As public health measures have failed to stop the obesity epidemic in the last 3 decades, there is clearly a need to change the paradigm. The inclusion of sport scientists, physical education teachers and other professionals in the multidisciplinary team which should be responsible for drawing the road map to prevent the increase of the obesity epidemic effectively is a "must" from our point of view.

Los beneficios de la práctica regular de actividad física se conocen desde la antigua Grecia. En el siglo XX, el avance del conocimiento científico fue enorme, empezando con los estudios de JN Morris y RS Paffenberger, que demostraron que la actividad física en el trabajo reducía la incidencia de morbilidad y mortalidad por enfermedad cardiovascular. En el estudio de los ex alumnos de Harvard, el menor riesgo se asoció a gastos semanales de 1000 a 2000 kcal realizando actividades vigorosas. Estudios posteriores en todos los grupos de edad han verificado estos resultados. Además, se ha observado que incluso actividades a intensidades moderadas aportan beneficios importantes para la salud, incluyendo una menor prevalencia de sobrepeso y obesidad a todas las edades. La tasa metabólica de oxidación de las grasas es máxima a intensidades entre el 45 y el 65% del VO2max, que se alcanzan únicamente con entrenamientos mantenidos en el tiempo, con en fin de forzar los mecanismos fisiológicos a determinadas intensidades. Toda esta evidencia científica llevó a la OMS a formular sus recomendaciones de 150 min/semana de actividad física de moderada a vigorosa (MVPA) en adultos y mayores, y de 60 min/día de MVPA en niños y adolescentes, además de entrenamiento de la fuerza y en el contexto de un estilo de vida activo. En los últimos 50 años, la actividad física laboral se ha reducido en unas 120 kcal/día, y el sedentarismo surge como un factor de riesgo adicional a la inactividad física. Aunque se han relacionado tiempos de menos 60 min de TV en adultos con menor tasa de IMC, aun es necesario profundizar en la dosis apropiada de ejercicio físico en combinación con comportamientos sedentarios en el contexto de nuestro estilo de vida moderno para prevenir la obesidad a todas las edades. Consideramos necesario un cambio de paradigma, ya que las medidas de Salud Pública no han conseguido frenar el progreso de la epidemia de la obesidad en las últimas 3 décadas. La inclusión de los científicos y profesionales del deporte, de los profesores de educación física en el equipo multidisciplinar que debería ser el responsable de trazar las líneas maestras para prevenir y frenar la epidemia de la obesidad de forma efectiva es algo imprescindible desde nuestro punto de vista.

Publication types

  • Research Support, Non-U.S. Gov't
  • Review

MeSH terms

  • Adult
  • Cardiovascular Diseases / epidemiology
  • Cardiovascular Diseases / prevention & control
  • Child
  • Health Status
  • Humans
  • Life Style
  • Motor Activity / physiology*
  • Obesity / prevention & control*
  • Sedentary Behavior*
  • Sports / physiology*