Crohn's disease (CD) is a chronic recurrent inflammatory bowel disease (IBD) with frequent ileocolic location, although it can affect the entire gastrointestinal tract. It is characterized by the development of skipped lesions and transmural inflammation and its incidence is increasing. The etiology and pathogenesis are related to genetic susceptibility, intestinal microbiota, dysbiosis, immunological abnormalities and environmental factors (tobacco use, NSAIDs, oral contraceptives and diet). Diet may play a key role in the development and prevention of CD. Dietary patterns with high inflammatory potential (high intake of saturated fat, sugars, proteins, salt, as well as low consumption of fruits and vegetables) are associated with a higher risk of CD, while the consumption of a healthy diet, together with the practice of Exercise is a protective factor against relapses in IBD and reduces the risk of CD. Regarding dietary components, the consumption of fiber, as well as dietary polyphenols, has been related to the maintenance of the intestinal barrier by preventing erosion of the mucosal layer. ω-3 fatty acids, in addition to their anti-inflammatory activity, promote the balance of the intestinal microbiota and their supplementation reduces postoperative complications and accelerates recovery in patients with CD. Vitamin D also plays an important role in the integrity of the intestinal barrier by reducing permeability, in addition to having an immunomodulatory and anti-inflammatory effect, being a useful tool in the improvement of patients with CD. Prebiotics and probiotics may be useful in the treatment of IBD patients by stimulating mucus production, reducing inflammation and dysbiosis, and maintaining the integrity of the intestinal barrier.
La enfermedad de Crohn (EC) es una enfermedad inflamatoria intestinal (EII) crónica recurrente con localización frecuente ileocólica, aunque puede afectar a todo el tracto gastrointestinal. Se caracteriza por el desarrollo de lesiones salteadas e inflamación transmural y su incidencia es cada vez mayor. La etiología y la patogénesis está relacionada con la susceptibilidad genética, la microbiota intestinal, la disbiosis, anomalías inmunológicas y factores ambientales (consumo de tabaco, AINE, anticonceptivos orales y la dieta). La dieta puede tener un papel clave en el desarrollo y en la prevención de la EC. Los patrones dietéticos con alto potencial inflamatorio (elevada ingesta de grasa saturada, azúcares, proteínas y sal, así como bajo consumo de frutas y verduras) se asocian con mayor riesgo de EC, mientras que el consumo de una dieta saludable, unida a la práctica de ejercicio, es un factor protector frente a recaídas en EII y disminuye el riesgo de EC. Respecto a los componentes alimentarios, el consumo de fibra, así como de polifenoles dietéticos, se ha relacionado con el mantenimiento de la barrera intestinal al prevenir la erosión de la capa mucosa. Los ácidos grasos ω-3, además de su actividad antiinflamatoria, favorecen el equilibrio de la microbiota intestinal y su suplementación disminuye las complicaciones posoperatorias y acelera la recuperación en pacientes con EC. También la vitamina D desempeña un papel importante en la integridad de la barrera intestinal al disminuir la permeabilidad, además de presentar un efecto inmunomodulador y antiinflamatorio. Es una herramienta útil en la mejora del paciente con EC. Los prebióticos y los probióticos pueden ser útiles en el tratamiento de pacientes con EII al estimular la producción de moco, reducir la inflamación y disbiosis y mantener la integridad de la barrera intestinal.
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